El poder de poder decidir

05No es en la resignación en la que nos afirmamos, sino en la rebeldía frente a las injusticias.

Paulo Freire

 

La bicicleta verde es la primera película saudita, dirigida por Haifaa Al-Mansour, que narra la osadía de Wadjda, una niña de 10 años que sueña con tener una bicicleta y ganar una carrera a su amigo Abdullah, siendo que en los suburbios de Riad, Arabia Saudita, donde ella reside, se prohíbe a las niñas andar en bicicleta porque éstas son consideradas un peligro para su dignidad. Sin embargo, Wadjda desafía las pautas socioculturales y sentencia:

_Todavía no estamos en paz. Cuando tenga mi bici y te gane la carrera, entonces estaremos en paz.

Abdullah guarda silencio y la observa con admiración.

Wadjda vive con su madre y su padre. Éste último se ausenta de la casa por períodos cada vez más prolongados, mientras que su madre parece estar más preocupada por la posibilidad de que su esposo contraiga matrimonio con una segunda mujer que por la felicidad de su hija. En una conversación entre ambas, Wadjda le manifiesta su deseo:

_ Quiero una bici para echar carreras.

_ ¿Has visto alguna vez a una niña montando en bici? (…) No podrás tener hijos si montas en bici.

Al comienzo del film, la familia es representada como una institución conversadora que reafirma la cultura hegemónica, es decir, las pautas que imponen los sectores dominantes sobre el conjunto de la sociedad. Sin embargo, a lo largo del relato comienzan a emerger prácticas contrahegemónicas que cuestionan lo instituido.

Una mañana, la niña se enamora a primera vista de una bicicleta verde, que es trasladada en un vehículo a lo largo de su pueblo y puesta en venta en una tienda cercana. Mientras ella se acerca a la tienda y la admira, el comerciante señala:

_ Es demasiado cara para ti.

Sin embargo, Wadjda se niega a renunciar a su sueño y exige:

_ No quiero que le venda mi bici a ninguna otra persona, ¿de acuerdo?

Frente a aquella dificultad, la niña crea su propio emprendimiento que consiste en la confección y venta de pulseras para generar los fondos que le permitan costear la bicicleta que añora. Además le pide dinero a su madre pero ella se niega a colaborarle, ya que se encuentra haciendo ahorros para comprar un vestido rojo que cautive a su esposo en la fiesta de compromiso de su cuñado.

En ese contexto, Wadjda asiste a una escuela exclusiva para niñas, donde deben concurrir usando un nicab, que es un velo oscuro cuya función es cubrir el rostro de las mujeres. Sin embargo, la niña suele olvidarlo, ante lo cual su Directora sentencia:

_ Mañana con la cabeza cubierta o te dejaré un sitio reservado al sol.

La violencia asume diferentes formas y parece estar naturalizada, ya que tanto las mujeres adultas como las niñas se muestran sumisas y obedientes. En otra oportunidad, la Directora anuncia:

_ Hemos pillado a dos alumnas cometiendo un pecado en el patio trasero(…) para evitar situaciones similares, a partir de ahora, no estará permitido traer flores al colegio ni intercambiar cartas de amor ni admiración y nadie podrá tampoco darse la mano.

Siguiendo al filósofo francés Michel Faucault, podríamos afirmar que la escuela tiene una función disciplinaria con el propósito de fabricar individuos y corregir conductas inadecuadas para agradar al sistema dominante. Esa disciplina se ejerce a través de prácticas de vigilancia y sanción normalizadora, que requieren la implementación de tácticas (dispositivos de vigilancia jerárquica, imposición de ejercicios, otorgamiento de premios y castigos, etc.). De ese modo, los sujetos siguen determinados patrones de conducta de acuerdo a lo que se espera de ellos.[i] Entre las prácticas visibilizadas en el film se encuentran: control de las niñas en los recreos, inspección de las mochilas, prohibición de las demostraciones de admiración y afecto entre las estudiantes, castigos por celebrar citas entre los adolescentes, proscripción de la música, humillación pública, entre otros.

Por otra parte, la escuela propone a las estudiantes participar en el Concurso del Corán, organizado por el Club Religioso, que consiste en conocer la revelación divina de los versos y recitarlos sin errores y con una correcta pronunciación. Su premio radica en 1.000 Riyals. Este concurso se transforma en una oportunidad para que Wadjda pueda comprar su añorada bicicleta verde, razón por la cual se esfuerza por estudiar el Corán[ii]. Parafraseando a Pierre Bourdie, sociólogo e investigador francés, la escuela reafirma lo instituido y reproduce la cultura hegemónica mediante acciones pedagógicas de adoctrinamiento[iii], como por ejemplo: el estudio de los textos sagrados. Mientras tanto, Abdullah le enseña a su amiga a andar en bicicleta a escondidas hasta que, un día, su madre los descubre y se enoja con ella por haberle permitido el ingreso a un niño a la terraza en ausencia de su padre.

Después de largas jornadas de estudio, Wadjda se presenta al concurso y lo gana. Pero la injusticia no termina allí. Una vez en el escenario, la Directora refiere:

_ ¿Dime qué planes tienes para el dinero?

_ Voy a comprarme una bicicleta.

_ ¿Cómo?

_ Me voy a comprar una bicicleta pero una sin patines porque ya sé montar sin ellos.

_ ¿Y no sería mejor que donásemos el dinero a nuestros hermanos de Palestina? Ya sabes que una bici no es un juguete de niñas, menos aún para niñas devotas y educadas que protegen su alma y su honor. Estoy segura que tu familia no lo permitirá. Donaremos el dinero y, si Dios quiere, serás recompensada por tu generosidad.  Puedes volver a tu sitio.

Wadjda regresa a su casa con el honor del triunfo pero sin la premiación. Ante ello, Abdullah le ofrece su bici pero ella se niega a aceptarla porque, de todos modos, no podrían jugar carreras ya que se necesitan (al menos) dos bicicletas para hacerlo. Su amigo la observa con admiración y le propone matrimonio mientras ella se aleja sonriendo. La calidez de Abdullah la abriga y reconforta en aquel mal momento.

Esa misma noche, Wadjda encuentra a su madre en la terraza oscura y luego conversan:

_ ¿Qué hacen en la casa de mi abuela? La boda de mi tío no era hasta el mes que viene.

_ No es la boda de tu tío. (…)Da igual. Él ya ha decidido. Ahora estaremos solo tú y yo.

Wadjda comprende que su padre está contrayendo matrimonio con una nueva mujer, y aún así, insiste:

_ Vamos a comprar el vestido rojo. Iremos a buscarle.

_ Ya no hace falta además. Ya me he gastado el dinero.

Su madre prende la luz y le entrega la bicicleta verde que Wadjda tanto había deseado. Ambas se abrazan y ahogan el dolor que producen las prácticas de violencia hacia las mujeres en su país. Finalmente, su madre agrega:

_ El hombre de la tienda la ha estado guardando durante semanas para una niña valiente. Quiero que seas feliz. Eres lo único que tengo ahora.

Al día siguiente, Wadjda monta la bicicleta verde en busca de su amigo Abdullah y, tras el encuentro, juegan aquella esperada carrera, mientras el hombre de la tienda observa con fascinación a la niña que supo desarrollar el poder de poder decidir y luchar por sus sueños aún en las condiciones de vida más desfavorables.

Roxana Rodríguez

Buenos Aires, 19 de diciembre de 2015.

[i] Michel Foucault, Vigilar y Castigar, Siglo XXI Editores Argentina, 2002.

[ii] El Corán es el libro fundamental de la religión musulmana que contiene las revelaciones que Dios hizo a Mahoma.

[iii] Bourdie, Pierre y Passeron, Jean Claude, La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza, Les Éditions Minuit, 1970.

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